
En Groenlandia, la división entre el día y la noche es muy diferente a la que conocemos en territorios menos próximos a los polos. Así, hay zonas en las que puede no salir el sol durante cuatro meses. Supongo que sus habitantes ya estarán acostumbrados a ello, pero también supongo que durante esas largas noches estarán deseando que amanezca.
El 8 de enero de 2026 leo en «El País»:
«Sánchez y las amanezas a Groenlandia: ‘No podemos aceptarlas'».
Entiendo que Pedro Sánchez no acepta que amanezca en Groenlandia. ¡Pobres groenlandeses! Nuestro presidente les desea una noche perpetua. También es verdad que, si siempre es de noche, igual Trump no se anima a ir allí a pasear con un pingüino, como en la fotografía que hizo pública la Casa Blanca (por cierto, eran, en ese caso, dos especies invasoras).






